Ya no sé que hacer


Esta historia fue una visión que tuve en respuesta a mis oraciones en un momento de dudas cuando sentía que debía tomar una decisión crucial y espero que te ayude a ti o por lo menos te inspires con estas palabras porque un milagro puede ocurrir si le das cabida en tu vida.

O en todo caso la compartas con alguien sabes que necesita ayuda o inspiración también.

La niña de las galletas milagrosas, Por: Heidi Seidl

Esta es la historia de Eva, una joven que vivía en las afueras de una enorme ciudad. Ella tenía un don y ese don era sanar a través de una receta milenaria de galletas que al entrar en contacto con sus manos se convertían en un manjar sanador, a parte de deliciosas se veían apetitosas, pero ella no lo sabía hasta aquella navidad.

Sus padres habían muerto cuando ella tenía apenas dos años y vivía con unos parientes que eran muy pobres y trabajaban en una fábrica en el pueblo casi 12 horas al día.

A pesar de todo eso ella era una personas feliz, bondadosa e inocente, pero sabía que sus parientes no eran felices y estaban agotados de una vida llena de tropiezos.

En vísperas de la navidad cuando tenía quince años decidió probar suerte en la ciudad y pasó todo un día horneando galletas, había encontrado una receta en un viejo libro que leyó en la biblioteca del pueblo.

Cuando ya estaban frías, envolvía cada galleta delicadamente en papel celofán, decoraba cada paquete con una cinta roja y dibujaba un corazón con un marcador indeleble negro.

Al llegar la mañana siguiente, la primera nevada se dejó caer, ella se levantó entusiasmada, movida por la felicidad de aquella blanca mañana, esperó a que sus familiares se marcharan, se alistó mientras veía caer la nieve lentamente por la ventana, en su cara una sonrisa y en su corazón la esperanza de poder contribuir con sus parientes esa navidad y tener por primera vez un árbol adornado en la sala, una comida caliente en cada plato y sentir que la vida era como dentro de ella la sentía: mágica, fácil y feliz.

Bajó corriendo las escaleras tomó la cesta donde estaban los paquetes de galletas, se puso su chaqueta roja y cubrió su cabeza con la capucha, cerró la puerta y corrió a la estación de trenes que quedaba a unos pasos de su puerta.

Abordó el tren y cerró los ojos mientas pensaba: ¨ojalá que se vendan todas, Dios por favor permite que las personas puedan ser generosas hoy, solo por hoy pido un milagro¨.

Bajó del tren y no tenía ni idea de cómo hacer para vender sus galletas, la gente pasaba apurada, distraída y muchas malhumoradas a tempranas horas del día.

Se paró en una esquina y observaba sus galletas, sentía pudor de ponerse a ofrecérselas a los que pasaban, mientras más lo pensaba más difícil se le hacía y un nudo en su garganta empezó a formarse, sintió desesperación, miedo y frustración, quiso llorar pero las lágrimas no salían, quiso correr a casa pero sus piernas tampoco respondían, entonces dijo: –Ayúdame Dios. Ya no sé qué hacer.

La nieve comenzó a caer en la ciudad y le daban al lugar un aire más acogedor, Eva avanzó unos pasos y se pegó a la pared de un enorme almacén por departamentos decorado con guirnaldas, bolas de navidad y un enorme árbol de navidad de casi tres metros, veía a la gente pasar quejándose de sus malas vidas, de sus problemas, gritando a quien llevaban al lado, en la media hora que llevaba en la ciudad no había visto sonreír a nadie por lo menos no sinceramente, eran más bien muecas forzadas lo que veía.

Una voz resonó en su oído izquierdo:

–¿Porqué no ofreces las galletas a las personas que pasan frente a ti?

Eva no sabía qué pensar.

–¿Me habré vuelto loca? –Se dijo.

–No, pero si quieres creer eso, está bien. –Respondió la voz.

Entonces Eva empezó un diálogo mental con la voz.

–Pero ¿si no me compran o si no las quieren?.

–Eso no es lo que debe importarte, lo que debe importarte es que se lo has ofrecido porque sabes que le traerá un beneficio.

–¿ Y si no tienen dinero o si son tan pobres como yo?.

–Entonces no pasarían por aquí a esta hora.

–¿Y Si no les gustan?.

–Tienen dos opciones: Devolverlas o seguir su camino.

–Parece tan fácil decirlo para ti.

–Un milagro es fácil cuando tú lo crees así. Inténtalo ahora.

–Me da miedo.

–A todos les da, pero no pierdes nada con intentar. Confía.

–Está bien lo intentaré.

Eva se alejó de la pared y se postró al lado del árbol, sacó su mejor sonrisa y empezó a ofrecer las galletas a las personas que pasaban, después de un par de horas, estaba cansada, no solo física sino que emocional y psíquica-mente ya que recibir tantos rechazos le hacía desistir de la idea de seguir con aquella aventura.

Caminó pensativa un poco y encontró un banco, se sentó, hacía frío y empezaba a tener hambre.

Tomó uno de los paquetes de galleta lo abrió y mordió con cuidado, masticó varias veces y constató que las galletas estaban deliciosas y suaves, la terminó y sintió como si burbujas efervescentes recorrían su cuerpo desde los pies hasta la cabeza, cerró los ojos.  Se vio a si misma con la cesta vacía y con una sonrisa más amplia de lo normal.

Abrió los ojos y se levantó del banco impulsada por una fuerza desconocida, se paró en la otra esquina, el semáforo de peatones estaba en verde y cientos de personas avanzaban hacia ella, sin vergüenza y con una sonrisa brillante les ofrecía las galletas, vendió la primera, dos dólares, y en menos de treinta minutos ya había vendido todas, sorprendida por el éxito no creía lo que había sucedido.  Ha ocurrido el milagro, Gracias -exclamó llevando sus manos al corazón.

Más personas se acercaban a ella para pedir más galletas pero no tenía más, los que se las habían comprado se devolvían buscándola porque querían decirle que un milagro había ocurrido y le ponían más dinero en la cesta.

Eva no sabía lo que ocurría y en un momento se sintió saturada por aquella experiencia. Se dirigió a la estación de trenes, feliz y agradecida y con una paz interna que le daba saber que cada una de las personas que compró sus galletas se sanaría de lo que fuese, desde una enfermedad, un corazón herido, un dolor de cabezas, miedo al futuro, desgano por la vida, tristeza, estancamiento o cualquier malestar.

Aquella navidad marcó la vida de Eva y su familia, desde aquel entonces ella prepara esas galletas y las ofrece a quien las quiera y necesite.

Te identificas de alguna forma con Eva

A veces en la vida no valoramos lo que se nos ofrece o estamos tan absorbidos por nuestros temores que no podemos reconocer que se nos está ofreciendo una salida o un milagro en nuestras vidas.

Tal vez tú te has sentido o te sientes ahora mismo como Eva, con miedo y dudas y paralizada antes de tomar una decisión o acción, sin saber qué hacer y hasta dudando de tus propias capacidades en tu profesión, en tus relaciones, en tus negocios o en la vida en general. Puede que te estés diciendo: Ya no sé que hacer.

Te confieso honestamente, por momentos yo me he sentido como Eva y me he visto acorralada con la frase: ya no sé que hacer.

En esos momentos pienso que tengo las galletas milagrosas de Eva pero nadie se atreve a comprarlas y en esos momentos es cuando más me aferro a la fe de que todo ocurre por un motivo mayor y que siempre soy guiada por el camino que contribuye con mi evolución. Yo creo en los milagros.

El tiempo divino es perfecto y si hoy por cualquier razón no sabes qué hacer entonces aférrate a la fe, pide guía y ayuda, confía y actúa cuando sientas el impulso en tu corazón.

He aprendido a dejar todo en manos del universo, de Dios y mis ángeles y que buena decisión porque sin ese peso puedo enfocarme en tomar las acciones adecuadas y avanzar en mi misión.

Un milagro puede iluminar tu vida pero tú debes estar dispuesta a tomar acción porque un milagro no tiene nada que ver con no hacer nada si no con no forzar o desconfiar.

Si necesitas un milagro pídelo esta navidad pero no pongas fechas, no establezcas una forma que debe tomar, no tengas expectativas, deja que el milagro ocurra y tú disponte a hacer aquello que sabes debes hacer.

Ahora dime:

¿Te sientes estancada en algún pilar de tu vida?

He seleccionado estos artículos que te guiarán a tomar Acciones llenos de Energía positiva para tu Vida:

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Comments

  1. Hola Heidi, gracias por este hermoso mensaje, me llega al corazon. Gracias por cada segundo de tu vida que destinas para crear y difundir mensajes que conectan con el alma y nos hacen recordar que todo puede ser mejor de lo que creemos. Gracias por recordarnos permanentemente Que aquello que buscamos muchas veces fuera de nosotros, esta en nuestro interior, esperando a que le demos la oportunidad de expresarse y guiar nuestras vidas. Abrazos de navidad pata ti y tu esposo.

  2. 🙂 Gracias Eleonora por estar y por ser. Feliz Navidad y mucha luz y amor

  3. Muchisimas gracias mi querida Heidy no sabe de lo importante que ha sido estar en su pagina dentro de mi y de lo que usted amablemente y de corazon comparte conmigo no tengo la palabra adecuada que llene todo lo que ha hecho usted en estos ultimos meses ya que han sido unos años de muchas pruebas pero de ello aprendi que no estamos solos que todo pasa por algo asi de todo corazon mil gracias y disculpe que no he podido se que pronto estare en mejores condiciones xq asi lo declaro bendiciones para este nuevo año que esta por comenzar le deseo hermosas bendiciones junto con su amado esposo y que pasen feliz en estas fiestas de fin de año..!! atte Jylo

  4. María C. Neyoy says:

    Gracias, Heidi, por este mensaje tan alentador y reconfortante. Feliz Navidad.

  5. kellys patricia says:

    Hola Heidi… maravilloso mensaje q causa mucha motivacion.. y como tu lo escribes el tiempo divino es perfecto.. y esta reflexion llega en ese tiempo perfect d preguntas en mi vida…. mil felicidades y feliz navidad y prospero año… bendiciones eres una gran mujer y d gran inspiracion para vivir la vida q se busca q no es mas q la de ser felices… gracias por tus guias abrazos ….

  6. 🙂 Bienvenida Kellys y gracias por estar presente, feliz navidad y un próspero 2014

  7. gracias heidi por compartir tu luz y hacer llegar esas hermosas notas ..que universo te llene de abundancia y mucha salud ..feliz navidaad y prospero año 2014…gracias mil…

  8. 🙂 Bienvenido Trino y Gracias a ti por estar, feliz 2014

  9. Hola Heidi me gusta leer tu página, y si quisiera un milagro en mi vida, pero haciendo lo que
    dices de confiar; de hecho leo lo que escribes y aún me siento en el proceso, pero me agrada como
    eres, vales mucho y deseo lo mejor en mi vida y para todos los de está página y demás personas; gracias por tu página que la sigo por ser linda.

  10. Hola Heidi, leer este articulo reconforta mi alma, porque estoy como Eva, necesito un milagro. Y si, me siento estancada en un pilar de mi vida, la amorosa.. Y sip necesito un milagro, hace ya cuatro años que sufro y ya no doy para mas. Tengo Fe en que dios pronto sanara mis heridas y me permitira seguir adelante..no se porque ha tardado, pero como dices, el tiempo de dios es Perfecto.. Sigo esperando el milahro en mi vida..

  11. 🙂 Maravilloso Kalua necesitas hacer espacio

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