Haz tu Vida más Amena


Teniendo expectativas es la forma más miserable de vivir porque mientras más limitamos el curso natural de las cosas, más estresados e infelices vivimos con los resultados, puesto que las cosas siempre se darán de la mejor forma posible y a veces eso que pedimos se encuentra el gran obstáculo: NOSOTROS MISMOS y todo el bagaje de creencias y limitaciones mentales.

Quien vive con expectativas no disfruta el proceso de la vida, sólo vive a merced de querer controlar y manipular todo y esto es verdaderamente desgastante tanto mental, energética como físicamente.

Mientras más nos aferramos al resultado, mientras más nos enfocamos en cómo deben ser o darse las cosas, menos espacio dejamos libre para que suceda lo que debe suceder de verdad, es decir, limitamos la generosidad del universo y más estresados e inconformes nos sentimos.

Las expectativas rígidas nos hacen caer en un laberinto donde no podemos ver que hay una salida donde las posibilidades se expanden, esto hace que nos convirtamos en seres totalmente obtusos y hasta podemos parecer tontos al chocar tantas veces con la misma pared. ¿De qué valen las expectativas?

Realmente no tienen ningún valor ni significado más que el de hacernos la vida más limitada. ¿Qué hacer al respecto?

Centrarnos en ser los testigos de esa tendencia a tener expectativas inflexibles, esa terrible tendencia a limitar la generosidad del universo con nuestras limitaciones mentales.

Al ser los testigos podemos detectar cuales son nuestras expectativas y lo rígidos que somos respecto a los resultados que deseamos, lo rígidos que somos para exigir la forma cómo las cosas se deben presentar y en cómo las cosas deben llegar a nuestra experiencia. ¿Qué obtendremos siendo el testigo de ese mal hábito?

Lo que obtendremos será la capacidad para ver qué efectos tienen en nuestra energía, en nuestro humor, en nuestro estado psicológico, en nuestras ganas de seguir y entonces ver ese reflejo nos ayudará a querer cambiar esa tendencia.

Tu trabajo es: La identificación  de las expectativas para poder entonces tomar los pasos necesarios en vísperas de vivir felices y presentes.

Cuando hayas encontrado alguna expectativa que tienes durante el día, ya sea: Que te den las gracias por algo, que reconozcan tu esfuerzo, que el tren/bus/avión/transporte  llegue a tiempo, que tu hijo no derrame el jugo en la mesa, que tu jefe sea amable, que tu pareja llegue a tiempo, que tú cumplas a tiempo con algo, que el sol brille, etc… cualquier expectativa que hayas encontrado es válida y vas a decir lo siguiente:

¨Agradezco por mi disposición a ver y aceptar que esta situación se presente tal cual es y yo mantener mi calma interna. GRACIAS¨.

Cuando nos disponemos a aceptar que las cosas pueden suceder de otra manera entonces nos relajamos y podemos disfrutar más del día a día. No tener expectativas estrictas e inflexibles es la forma de vivir feliz y relajado.

Vivir sin expectativas y sin esperar un resultado único es la pieza fundamental para una vida llena de paz. Una forma de enfocar correctamente nuestra atención y evitar tener siempre expectativas es viviendo en el momento presente y eso lo puedes activar a través del agradecimiento. Te invito cordialmente a que te unas a mi en FACEBOOK y diariamente recibe mensajes motivadores para que puedas empezar a dar esos pequeños pasos para una vida feliz.

Si te ha gustado este artículo compártelo con tu amigos. GRACIAS

He seleccionado estos artículos que te guiarán a tomar Acciones llenos de Energía positiva para tu Vida:

Mucha Luz y Amor

Recibe Consejos de Amor y Espiritualidad GRATIS Todas las Semanas!

Comments

  1. miriam alonso says:

    que bien esta vivir sin espectativas de nada

Speak Your Mind

*

*