La Muerte ¿Cómo Aceptarla?


La muerte es un tema tan sensible y a la vez tan tabú en la mente de las personas que la mayoría han desarrollado un temor a la misma.

Morir en sí no es tan terrible así como lo imaginamos, lo que le da ese halo y ese significado tan doloroso es nuestro apego a las personas que conforman nuestra vida, porque  no tememos a nuestra propia muerte tanto como a la muerte de un ser querido.

Este ha sido un tema que me ha llenado de tanta curiosidad y misterio durante mi vida, me ha impactado siempre observar las reacciones en las personas que pierden a un ser querido, joven o anciano, el drama que se despierta en el momento de que alguien muere, el llanto y el lamento de las personas, el dolor que se siente y sobretodo la sensación de incertidumbre que se respira en el aire.

Cuando tenía alrededor de 4 años  una prima de 6 o 7 fue atropellada por un conductor ebrio, en ese momento yo no tenía ninguna conciencia de lo que era la muerte y me causó un gran impacto todo el drama que se desarrolló alrededor de la escena, la necesidad de buscar un culpable, el dolor de sus padres, el miedo y por otro lado la unión que se despertó alrededor.

Al pasar el tiempo he experimentado la pérdida de seres queridos por diversas razones y de diferentes edades, y aunque me ha dolido ninguna fue tan desgarradora como la pérdida de mi abuelo materno puesto que sucedió de forma inesperada, mientras se esperaba la muerte de mi abuela materna quien murió fue mi abuelo.

Yo misma no comprendía porqué sentía aquel dolor hasta que caí en cuenta de que lo que me causó el impacto fue pensar que mi abuela no pudo visitarlo, ya que él sufrió una enfermedad contagiosa repentina y no podía recibir visitas, en cuatro días murió, mi abuela para ese tiempo tenía una operación en su abdomen y no podía acercarse siquiera al hospital por alto riesgo al contagio, pensar en su historia de amor eterno, en todo lo que habían vivido juntos  y pensar que ella no podía estar presente para despedir a su amor fue lo que realmente me dolió de toda la escena, por supuesto que mi abuelo era un hombre muy carismático al cual yo adoraba, pero comprendí que no fue el hecho de su muerte lo que me causó tanto dolor si no la historia que envolvía lo acontecido.

Desde ese entonces empecé a pensar más acerca de la muerte y tomar en cuenta que era parte del mismo ciclo de la vida física porque si bien un día abrimos los ojos en un cuerpo físico, otro día los cerramos, un día llegamos al mundo terrenal y un día partimos, un día nacemos y un día morimos, así de simple es.

Lo difícil es aceptar esa simplicidad, necesitamos entonces complicarnos con los detalles funestos, necesitamos vivir el drama, sentir el dolor, estar de duelo.

Y considero que es liberador llorar, sentir la tristeza de no tener más la presencia de esa persona puesto que ayuda a liberar la presión y de alguna forma ayuda a asimilar el vacío interno que sentimos al despedir a un ser querido porque era alguien que compartió su esencia, su espíritu y su energía  con nosotros y con la cual hemos creado lazos afectivos por las vivencias juntos pero lo que es anormal es no comprender que tenía que partir, al igual que lo haremos nosotros mismos en algún momento, que ese era el momento perfecto, el indicado, el mejor, más allá de la forma como ocurrió, la transición debía ocurrir.

Mientras más cercana es la persona a nosotros más doloroso el proceso de asimilar y aceptar la pérdida, pero también contribuye más con nuestro propio desarrollo como ser y con nuestra aceptación de que somos todos inmortales en espíritu y energía, que aunque no podemos contar con esa presencia física sabemos que contamos con esa presencia energética. Para mi la muerte es  un cambio de forma, una transformación.

Perder a un ser querido, por muy doloroso que sea, nos enseña  acerca de la verdad de que todos somos uno y nos ayuda también a ser más independientes reconociendo que poseemos dentro de nosotros una fuente inagotable de amor y que realmente no necesitamos apegarnos a alguien ni tampoco a su fuente de amor puesto que nosotros mismos estamos capacitados para abastecernos ya que venimos del mismo lugar, que poseemos un espíritu y que hemos venido con una misión al mundo.

No importa como ocurra la muerte  de un ser querido, puede ser a causa de una enfermedad, puede ser de forma inesperada, podemos estar esperando su llegada, puede ser un accidente, puede que sea otro quien le asesine, puede ser a causa de un desastre natural, lo que importa es como reaccionamos al suceso, como nos dejamos abatir por ese acontecimiento, si te pones a pensar ocurren muertes cada día y también ocurren nacimientos cada día, tanto así que ya somos 7 billones de seres humanos sobre la tierra, entonces ¿Porqué hacemos de esta transición algo tan trágico?, quizás en algún momento llegaremos a celebrar la muerte así como lo hacemos con el nacimiento, por ahora es necesario aprender a aceptar que la muerte forma parte de la ecuación de la vida y que lo importante es enfocarse en lo que sucede en ese transcurso.

Recuerda que cuando nos resistimos a las cosas y su naturaleza se nos hace más difícil aceptarlas y asimilarlas, resistirnos a aceptar la muerte es resistirnos a aceptar la vida y elegir pelearnos con ella, enfocarnos en el lado oscuro, negativo y triste que posee.

Cuando decidimos por el contrario ser flexibles y aceptamos las cosas como son entonces podemos dedicarnos a dar lo mejor de nosotros en todo momento y en todo lo que hacemos, nos centramos en llevar a cabo nuestra propia misión porque nos dedicamos a seguir los mandatos de nuestro corazón, de nuestro espíritu, si sabemos y aceptamos que la muerte es algo que llegará para permitirnos hacer un cambio energético y de forma, que abandonaremos el cuerpo físico, más seguiremos viviendo eternamente como espíritu y energía, entonces nos enfocaremos en aprovechar el tiempo que tenemos sobre la tierra para servir de ejemplos de amor, bondad, humildad y procuramos crearnos a nosotros mismos la mejor de las experiencias, buscaremos crear belleza, bienestar, armonía, alegría y paz a nuestro alrededor, nos enfocaremos en apreciar el milagro de la vida en todas sus formas, en apreciar el contacto con otros seres que conforman y que llegan a nuestra experiencia ya sean nuestros familiares, amigos, vecinos, conocidos, nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país, el mundo entero, y cuando nos enfocamos en todo eso dejamos brillar a nuestro espíritu dejamos que salga la luz  nos sentimos en armonía, en resonancia y nos sentimos bien con nosotros mismos y con todos.

Muchas de las personas que no pueden superar la pérdida de algún ser querido, están realmente lamentándose el no haberle dado lo mejor de sí mismo, el no haber a lo mejor demostrado su aprecio, afecto, amor, como hubiese querido, es una forma de lamentación por lo que no hizo para hacerle saber a esa persona lo importante que era, el no haber quizás valorado sus cualidades, el no haber tenido el tiempo para dedicárselo, el no haberle dicho que le amaba, el haberse portado mal con ella, el no haber hecho más, sienten quizás culpa por lo sucedido y no pueden comprender que esa es quizás la lección que debe aprender de todo el acontecimiento, aprender a ser más abierto, más expresivo, que aún tienen tiempo de cambiar y apreciar a los que están a su alrededor, que no necesitan sentirse culpable sino actuar para mejorar como ser humano.

Si has perdido a alguien y no puedes aceptarlo, es momento que tomes conciencia de la vida que tienes por delante y de todos los que están a tu alrededor, es tiempo de  pensar en lo que crees puedes mejorar, en lo que puedes dar y compartir con el mundo, no necesitas morir con eso guardado en tu corazón, aprende a abrir tus brazos y dejar brillar tu luz, permite que el ser amoroso que mora en ti despierte y empieza a hacer aquello que sabes es lo correcto, cambia tus hábitos, no esperes más, exprésate y valora más el valioso tiempo que tienes para vivir sobre la tierra.

Si no has perdonado hazlo ahora, si hay alguien a quien debas reconocer sus cualidades hazlo, si hay algo que puedas hacer o darle a alguien hazlo o dalo, si tienes que decirle a tus hijos, tus hermanos, tus padres, tu pareja o tus familiares lo importante que son y lo mucho que les amas hazlo no esperes más, regálales tu amor. 

Aprende a vivir de una nueva forma, una forma que abraza las oportunidades para amar y apreciar, para agradecer y avanzar en la senda que te corresponde sin tropiezos ni retrasos.

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Comments

  1. ME HE GRATO LEER SUS ESCRITOS, APRENDO, VALORO Y ME CONOZCO, GRACIAS POR ESTAR.

  2. esther santiago colon says:

    uuauu imposible decirlo de mejor manera me impacto y me intereza seguir leyendo sus escritos.

  3. 😥 la vida la tenemos para vivirla mientras se pueda y se nos de la oportunidad, no ganas nada pidiendoperdon cuando uno muere, todo eso se hace en vida

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