La Magia de la Amabilidad


La interacción que se da entre las personas define en muchas ocasiones la personalidad de las mismas, la forma como nos dirigimos hacia los demás como los tratamos y como les hablamos les ofrecerá una visión de la clase de ser humano que somos.

Cada acción que realizamos en nuestro día a día hacia los demás es un reflejo de como nos tratamos a nosotros mismos, si aunque no lo creas por ahora, todo lo que decimos, hacemos o demostramos a los demás es la forma como nos hablamos y tratamos a nosotros mismos.

Reflexiona por un minuto como es tu comportamiento hacia los demás y como es tu diálogo interno, como te tratas a ti mismo. Uno de los antídotos para muchas carencias en nuestra interacción con otros es la AMABILIDAD, ser amables no es  algo que debamos hacer por cortesía o por obligación, la amabilidad y ser amables es algo que nace de nuestro corazón y es sincero.

Cuando dejamos de lado nuestras limitaciones, todas esas razones que nos hacen creer que estamos separados de todos, podemos entonces empezar a mostrar más amabilidad hacia otros y hacia nosotros mismos, ser amable crea magia, tiene el efecto de crear una sonrisa instantánea en la cara de los demás y también ayuda a nuestros organismo a producir Serotonina.

Que es una sustancia que se encarga de transmitir las señales  nerviosas a través de las neuronas y nos ayudan combatir la depresión, regular los ciclos del sueño, la sexualidad, nuestro humor y estados de ánimo, el apetito.

Ayudar a alguien con las bolsas de la compra, a cruzar la calle si lo necesita, ceder el asiento en el bus, dar una moneda (si está en tus posibilidades) a un mendigo, donar dinero o algo a aquellos que consideran los necesitan, compartir una sonrisa con alguien desconocido, dar los buenos días, las buenas tardes o las buenas noches, dar las gracias y cualquier gesto y acción amable que podamos ofrecer a otros hará una diferencia notable y creará magia.

Se amable contigo, trátate con amabilidad, por ejemplo cuando estás aprendiendo algo nuevo, cuando has tenido un mal día, cuando crees no poder lograr algo, respeta tus necesidades tanto físicas, emocionales y espirituales como sociales, a veces dejamos de atender a nuestro propio ser y agotamos nuestras capacidades volviéndonos seres hostiles y poco agradables.

Toma en cuenta que para que las cosas funcionen en equilibrio, debes encontrar ese equilibrio dentro de ti mismo y sentirte bien de esta forma podrás ofrecer la mejor de tus versiones al mundo que te rodea.

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