Si Dejamos de Enjuiciar la Vida se Vuelve más Sencilla


Muchas personas han convertido en un hábito el emitir opiniones y juicios a otras personas o situaciones sin siquiera conocerlas o experimentarlas, este es un error que cometemos todos en muchas ocasiones y que luego debemos reflexionar y retractarnos.

Esto nos pasa muchas veces al inicio de conocer a personas, emitimos una opinión a cerca de cómo puede o no ser, la podemos convertir en un ángel o un demonio, conozco casos de personas que dicen que otra le cae mal y ni siquiera han entablado algún contacto con ella.

Buscando una forma más sencilla de darles a conocer lo que significa enjuiciar precipitadamente conseguí esta historia.

La historia cuenta que en una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes le envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco.

Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía: “para mí él no es un caballo; es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?”. Era un hombre pobre, pero nunca vendió a su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo. Todo el pueblo se reunió diciendo: “Viejo tonto. Sabíamos que algún día te robarían el caballo. Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!”.

“No vayamos tan lejos”, dijo el anciano. “Simplemente digamos que el caballo no está en el establo. Éste es el hecho. Todo lo demás es vuestro juicio. Si es una desgracia o una suerte yo no lo sé, porque esto es apenas un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?”.

La gente se rió de él. Siempre habían creído que el anciano estaba un poco loco. Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado sino que se había escapado. Y no sólo eso, sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes. De nuevo se reunió la gente diciendo: “Tenías razón, viejo. No fue una desgracia sino una verdadera suerte”.

“De nuevo estáis yendo demasiado lejos”, dijo el anciano. “Decid sólo que el caballo ha vuelto. ¿Quién sabe si es una suerte o no?. Es sólo un fragmento. Estáis leyendo apenas una palabra de una oración. ¿Cómo podéis juzgar el libro entero?”.

Esta vez la gente no pudo decir nada más, pero por dentro sabían que él estaba equivocado. Habían llegado doce caballos hermosos.

El viejo tenía un hijo que comenzó a entrenar a los caballos. Una semana más tarde se cayó de un caballo y se rompió las dos piernas. La gente volvió a reunirse y a juzgar. “De nuevo tuviste razón”, dijeron. Era una desgracia. Tu único hijo ha perdido el uso de sus piernas y, a tu edad, él era tu único sostén. Ahora estás más pobre que nunca”.

“Estáis obsesionados con juzgar”, dijo el anciano. “No vayáis tan lejos. Sólo decid que mi hijo se ha roto las dos piernas. Nadie sabe si es una desgracia o una fortuna. La vida viene en fragmentos, y nunca se nos da más que esto”.

Sucedió que, pocas semanas después, el país entró en guerra y todos los jóvenes del pueblo fueron llevados al ejército. Sólo se salvó el hijo del anciano porque estaba lisiado. El pueblo entero lloraba y se quejaba porque era una guerra perdida de antemano y sabían que la mayoría de los jóvenes no volverían.

“Tenías razón viejo. Era una fortuna. Aunque tullido, tu hijo aún está contigo. Los nuestros se han ido para siempre”.

“Seguís juzgando”, dijo el viejo. Nadie sabe. Sólo decid que vuestros hijos han sido obligados a unirse al ejército y que mi hijo no ha sido obligado. Sólo Dios sabe si es una desgracia o una suerte que así suceda”…

Pareciera que siempre estamos calificando o categorizándolo todo, esto no nos deja verdaderamente conocer y ver más allá de lo que creemos que estamos viendo. En cuanto formamos una opinión o un juicio, nos estancamos; no dejamos al universo darnos lo que nos desea dar, lo limitamos y lo desviamos.

Es importante entender que hacer un juicio acerca de alguien o acerca de alguna situación nos convierte en personas críticas y egoístas, aun cuando es a nuestro parecer positivo el juicio u opinión, muchas veces nos llevamos fiascos y desengaños.

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Comments

  1. Que hermosa historia, me encantó!!!!

    Gracias por haberla compartido.

    ^

    ^_^ Hola Petit, bienvenida y gracias por disfrutar leyendo, mucha felicidad y armonía, hasta pronto. -HS-

  2. me gusto la historia super la vdd ^^
    me recuerda cuando enferme de mi riñon izquierdo, mi mamá decia sus suposiciones siempre adelantadas de los q podria tener, estabamos en el doctor y seguia opinando exageradamente mientras yo permanecia sentada escuchando todo lo q decia, cuando recaia = siempre lo mismo, lastima que lo dicho se hizo y ahora tengo los dos bien amolados jajajajajajaja acaso incluyen los pensamientos de los otros? cuando me decia yo la callaba diciendo q no podiamos adelantarnos a los hechos, q no sabiamos q era en si lo q tenia y no se garantizaba que fuera malo, pero pues ver ahora, aparte no imagine q dolieran tan feo ¬¬

    🙂 Hola Nora, el miedo y los juicios precipitados limitan, por eso es siempre mejor esperar a que las cosas sucedan y no decretarlos antes. Mucha claridad y hasta pronto. -Heidi-

  3. Wilmarie says:

    Hermosa historia..Es una realidad, muchas veces juzgamos sin saber en realidad como son las personas y brincamos el charco sin haberlo cruzado y solo por dejarnos llevar por juicios equivocados.

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